El controvertido desembarco de Trump – La Tercera

Columna de nuestro director de investigación Álvaro Iriarte en Voces de La Tercera

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca sigue generando un verdadero remezón a varios paradigmas de la política interna norteamericana y en relación a los demás países del mundo. La puesta en marcha de la nueva administración, no ha sido la excepción, y prensa y expertos miran detenidamente lo que se conoce como los “100 primeros días”.

En los primeros 15 días de su mandato, el nuevo Presidente ha tomado una serie de decisiones que no han dejado indiferente a nadie, ya sean partidarios, opositores o simplemente un meros observadores: el retiro de financiamiento federales de programas que promueven el aborto en el extranjero, la construcción del muro en el borde con México y la cancelación de la visita del presidente de México, la orden ejecutiva que impide temporalmente el ingreso de refugiados de 7 países de Medio Oriente y África, la destitución del fiscal general interino y el anuncio del nominado para llenar una vacante en la Corte Suprema. Si durante la campaña Trump demostró ser una fuerza incontenible e impredecible, en la Casa Blanca se manifiesta como un verdadero torbellino político.

Hasta ahora su eje de acción hace hincapié en marcar distancia con “Washington y la élite en el Congreso”, y para ello se ha valido de una poderosa herramienta comunicacional: cumplir las promesas de campañas, incluyendo las más polémicas, como la construcción del muro. Sin lugar a dudas, en un mundo acostumbrado a lo políticamente correcto, y donde el principal reclamo de la ciudadanía hacia la clase dirigente es que no cumplen lo que prometen en campaña, el comportamiento de Trump puede parecer una excentricidad.

Esto no significa que sus medidas estén exentas de polémicas, como ha quedado demostrado sobre todo con la orden ejecutiva que impide el ingreso a Estados Unidos de refugiados provenientes de 7 países, por noventa días. Una defectuosa implementación, así como una dudosa estrategia comunicacional generaron una sobrerreacción a favor y en contra de la medida. Mientras los demócratas salieron a canalizar el descontento de grupos de izquierda con la administración Trump, al interior del Partido Republicano la decisión no contó con una adhesión monolítica, y destacados senadores no dudaron en criticar la medida. Por su parte, los diputados más cercanos al movimiento conservador manifestaron su acuerdo con la orden ejecutiva, a la par de manifestar su molestia e incomodidad por la forma en que se implementó.

¿Por qué la sobrerreacción? Estados Unidos presenta una interesante y profunda división, no siempre observada detenidamente y que queda en un segundo plano ante la llamada cuestión racial. Cada vez son mayores las diferencias entre los polos urbanos, las grandes ciudades y áreas metropolitanas, por un lado, y el mundo interior, rural, el del Estados Unidos “profundo”, por el otro. Este patrón se repite en cada estado, y se extiende por todo el país. En las ciudades la medida de Trump es altamente rechazada, argumentando que hace más vulnerable al país, mientras que en las zonas rurales tiene una mayor aceptación, bajo la premisa que hace más segura a la nación. La verdad es que ambas afirmaciones son más bien erradas, toda vez que la prohibición es temporal y para el efecto de revisar los procedimientos.

En el fondo, la discusión gira en torno a la aprobación o rechazo de la persona de Trump, y en un ambiente intensa y crecientemente polarizado como el actual, donde la retórica se ha tomado el país, los ciudadanos se ven forzados a tomar rápidamente una postura.

Serán tiempos muy dinámicos y ciertamente impredecibles. Seguramente, como ha sucedido hasta ahora, será un gobierno que no dejará indiferente ni a los estadounidenses ni a la comunidad internacional.