Ferias del Libro – El Líbero

Entre el jueves 25 de octubre y el domingo 11 de noviembre se realizará la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA), en su versión número 38. Como en otras ocasiones, es organizada por la Cámara Chilena del Libro y se realiza en el Centro Cultural Estación Mapocho. Como suele ocurrir en este tipo de instancias, las ferias tienen objetivos múltiples: presentación de nuevas publicaciones, conversaciones con autores, exposición del catálogo de las editoriales que participan y, por supuesto, la compra y venta de libros.

 

Las ferias del Libro y la Lectura son una gran tradición de las últimas décadas. En Madrid es tradición el encuentro de mayo en el Parque del Retiro; la Feria Internacional de Frankfurt es, sin duda, una de las más prestigiosas del mundo. En América Latina tiene especial fuerza la de Buenos Aires y, sobre todo, la de Guadalajara. Estos encuentros, muchas veces, se convierten en verdaderos espectáculos culturales y sociales, especialmente cuando aparecen los grandes escritores, tanto para presentar sus libros como para dictar alguna conferencia.

 

En Chile, en los últimos años, ha existido una proliferación de este tipo de encuentros, que surgen desde iniciativas de distinto origen, pero que tienen en común la promoción del libro y la lectura. Entre ellas podemos mencionar la Feria de los Buenos Libros (que se realizó recientemente en el Memorial de Jaime Guzmán), la Furia del Libro (este año se realizará en diciembre), numerosas actividades organizadas por municipalidades en la Región Metropolitana, así como muchas iniciativas similares que se realizan en regiones: en enero en Viña del Mar, en febrero en La Serena, en abril en Antofagasta, entre otras. Este año, en paralelo a la FILSA, se realizará el Festival de Autores, organizado por la Corporación del Libro y la Lectura.

 

Las ferias del Libro son una oportunidad para renovar el gusto y la pasión por la lectura.

 

Un momento especial en cada uno de estos encuentros -se podría decir incluso ritual-, es la firma de libros por parte de los escritores, que en los últimos años incluye generalmente una tradicional “selfie”, que permite dejar un registro histórico para el lector. En ocasiones se ha podido observar largas filas de cientos de personas, que esperan incluso durante horas para llegar al minuto mágico del autógrafo, la fotografía y el intercambio de algunas palabras con su autor.

 

La realización de una nueva Feria del Libro debe llevarnos a una reflexión sobre el tema de fondo, como es la lectura y la difusión cultural de un pueblo, la posibilidad de escapar por un momento de la tiranía de lo inmediato, de las cosas materiales y de las necesidades más “útiles”. Por el contrario, los libros, la lectura hecha con pasión, una buena novela disfrutada y sufrida, una historia por conocer o un ensayo que nos anime a pensar sobre un tema son experiencias que caben, por el contrario, en la lista de aquellas cosas “inútiles”, pero hermosas, profundas y necesarias.

 

A la hora de elegir autores y lecturas, la oferta y los gustos son necesariamente diversos: historia, literatura, filosofía o política; clásicos o bien obras recientes; autores consagrados o más desconocidos; textos largos o breves; en papel o en nuevas tecnologías. El asunto es adentrarse en una obra, cultivar el hábito de la lectura, compartir la pasión por el conocimiento, ampliar la mirada.

 

Por cierto, en todas estas cosas hay grados de interés, vocaciones distintas, posibilidades de tiempo diferentes. Algunas personas leen un libro específico por un interés puntual, otros, en cambio, tienen una verdadera voracidad lectora que devora libros en tanto aparecen. Están además los tradicionales seguidores de un autor determinado, a quien conocen y siguen en sus creaciones. No podemos dejar de mencionar a los que leen y se proyectan como escritores, los que participan en horas robadas al descanso en talleres de lectura o escritura, y que después de años logran desarrollar su vocación.

 

Las ferias del Libro son una oportunidad para renovar el gusto y la pasión por la lectura. Para recordar que Dostoievski, Víctor Hugo, Cervantes o Faulkner son autores vivos y no representantes de un pasado muerto que jamás volverá; para comprender que el “boom latinoamericano” fue un fenómeno especial de la década de 1960, pero que podemos adentrarnos a él a través de lecturas siempre vigentes de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes o Julio Cortázar. Y así podemos adentrarnos en los fenómenos literarios recientes, en las obras de historia que nos sorprenden, las reflexiones sobre la complejidad política de las democracias contemporáneas, la resurrección de los populismos, los movimientos migratorios o la situación europea.

 

En definitiva, las ferias y los libros terminan siendo excelentes pretextos para ingresar al fascinante mundo de la lectura, para entretenerse, pensar más profundo, adentrarnos en mundos de ficción en los que quizá nos habría gustado participar como un personaje más.

 

Fuente: El Líbero.