Las mentiras detrás de No+AFP – El Líbero

El año 2011 irrumpió en la escena nacional el movimiento No+AFP, liderado paradójicamente por el ex director de una de ellas, Luis Mesina. La consigna era clara: llamaba a salir a las calles a todos aquellos que consideraban que el sistema no entregaba pensiones dignas. A poco andar se conocieron las medidas que promovían y los irresponsables métodos que estaban dispuestos a utilizar para forzar un cambio.

 

La campaña agarró fuerza y lograron que miles de chilenos se cambiaran al Fondo E, con las consecuentes pérdidas irreparables del patrimonio previsional, estimadas en un 15%. Esto es equivalente a que cada persona que hizo caso a los cantos de sirena no hubiese cotizado durante 5 años.

 

A pesar de categóricos desastres como este, que han sufrido muchos ciudadanos orientados por la coordinadora No+AFP, siguen existiendo varios políticos que perseveran en apoyar sus fracasados planteamientos. Uno de los líderes que se ha subido a este carro es el diputado Giorgio Jackson, quien enumeró una lista de puntos por los cuales se sumaba a la empresa de Mesina. ¿Y qué hay de nuevo en sus argumentos? Vamos viendo.

 

Quienes se oponen a las AFP dicen que la tasa de reemplazo de la jubilación es mucho menor que el 70% del último sueldo. No se necesita saber mucho de matemáticas para entender que la comparación es incorrecta.

 

Como era de esperar, los fundamentos se inician culpando a la ilegitimidad de origen del sistema. Se reduce a lo de siempre: la dictadura. Vaya novedad. De paso, también se critica que solo el sistema previsional de las Fuerzas Armadas sea de reparto. Lo que no se dice es que ese sistema funciona precisamente porque es una población pequeña que gasta una cantidad enorme de recursos. Precisamente por aquello se constituye en impracticable de reproducir a escala nacional.

 

Luego, se avanza con críticas más estructurales al sistema. Por un lado, se dice que la tasa de reemplazo de la jubilación es mucho menor que el 70% del último sueldo. No se necesita saber mucho de matemáticas para entender que la comparación es incorrecta. Lo adecuado no es utilizar el último ingreso (que generalmente es de los más altos de la historia laboral), sino que debe hacerse con el promedio ponderado del sueldo cotizado a lo largo de la vida. Asimismo, al referirse a las AFP, llama la atención que se confunda la rentabilidad propia de estas instituciones -obtenida por su giro- con la rentabilidad alcanzada por los fondos que aquellas administran. Es decir, que una empresa optimice sus costos para mejorar sus utilidades no implica hacerlo a cargo de bajar los retornos obtenidos por sus inversiones. No se trata de un juego suma cero. Frente a este argumento queda claro que no se conoce el funcionamiento básico del sistema o que deliberadamente se busca desinformar.

 

La propuesta del Presidente Piñera se hace cargo del problema que viven actualmente millones de jubilados, pero también está orientado a enfrentar la situación de quienes aún siguen activos en el mercado laboral.

 

Ahora bien, la razón principal de oponerse al sistema previsional actual -que se desprende de la lista publicada por Jackson- es su profunda convicción ideológica, que repite una y otra vez: los recursos de la capitalización individual no son propiedad personal de cada uno de los ciudadanos, sino que deberían ser del Estado.En simple: los ahorros de los chilenos no les deberían pertenecer, porque el Estado sabrá -mejor que ellos- qué hacer con esos recursos. Por eso critican el pilar solidario financiado con impuestos generales, por eso descalifican a quienes prefieren que el aumento de la cotización quede en sus cuentas individuales y por eso les molesta que las familias apoyen a sus adultos mayores que reciben bajas pensiones.

 

En contraste, la propuesta del Presidente Sebastián Piñera es un esfuerzo concreto que va en la dirección correcta. Se hace cargo del problema que viven actualmente millones de jubilados, pero también está orientado a enfrentar la situación de quienes aún siguen activos en el mercado laboral. Lo hace basado en la colaboración público privada, ya que requiere de recursos estatales (aumentando las pensiones básicas) y privados (aumentando la cotización obligatoria), pero lo más importante es que presenta un proyecto que se asegura de respetar la propiedad, la libertad y promover el trato digno de todos los chilenos, sin caer en la tentación de adueñarse de lo que es de cada uno de nosotros.

 

Y si bien aún quedan pendientes desafíos trascendentales como la modernización del mercado laboral -ya que las pensiones son un reflejo de éste- es de esperar que el Congreso esté a la altura de las circunstancias y apruebe esta necesaria reforma que podría convertirse en la más relevante de todo este periodo presidencial.

Fuente: El Líbero.