El triunfo de la política – El Líbero

Esta semana fuimos espectadores de la culminación exitosa de una movida política, de las más inteligentes del último tiempo, orientada a enfrentar uno de los tantos e inacabables conflictos que surgen de la discusión relacionada con educación. La contundente victoria en la Cámara de Diputados, por 110 votos a favor, ratificó que el Gobierno hizo bien en jugarse el todo por el todo en el proyecto de ley Aula Segura. Aunque durante parte importante de la discusión la izquierda más radical -o parlamentarios del ala izquierda de la DC, como Yasna Provoste- se plantearan como una férrea oposición, llegando incluso a desnaturalizar el proyecto original en la Comisión de Educación del Senado.

En este contexto, merece la pena analizar cuáles son los factores relevantes a la hora de lograr un triunfo tan macizo en un área que ha sido compleja para el sector, durante más de una década.

En primer lugar, se debe reconocer que Aula Segura viene a resolver una situación muy específica, referida a otorgar más atribuciones a los directores de colegios que han sido sobrepasados por los extremos niveles de violencia. Sin perjuicio de que es un avance importante, aún falta mucho para alcanzar un avance profundo orientado por las ideas de centroderecha, como por ejemplo avanzando en una mayor libertad de enseñanza y adecuación del financiamiento de la educación superior vía créditos contingentes al ingreso futuro, que aseguran no desfinanciar las universidades en el mediano plazo, con la finalidad de evitar la consecuente disminución de su calidad. No obstante esa limitación de la iniciativa legislativa aprobada esta semana, es una lección de cómo hacer bien las cosas en una situación concreta, donde se alineó el sentido común con el corazón de las ideas del sector gobernante: orden, seguridad y garantizar que se respete el derecho a la educación de todos y que estaba siendo usurpado por unos pocos.

Otro elemento que contribuyó significativamente al buen resultado fue el manejo político experimentado. La ministra Cubillos demostró tener olfato y, apoyada por el Presidente y su comité político, decidió transformar este proyecto en una lucha emblemática. No debemos olvidar el llamado público categórico que hizo el Presidente Piñera a los senadores antes de la votación en la cámara alta: deberían optar entre apoyar a los violentistas o a las comunidades. No dejó espacio para matices. Ese duro emplazamiento estaba orientado a agudizar las diferencias con la oposición, porque el gobierno sabía que tenía cerca del 80% de respaldo de la ciudadanía. Con este nivel de apoyo, era difícil no aprovechar de acorralar a la izquierda en su postura minoritaria, fundada en la idealización del joven que realizaba actos violentos: como si fueran muchachos vulnerables que no debían ser estigmatizados o excluídos, sin darse cuenta que con sus actos eran ellos mismos quienes se marginaban de la comunidad escolar a la que pertenecían.

En suma, en esta oportunidad el oficialismo se anota una victoria, pero el mayor triunfo es de la política. Se demostró que cuando se tiene la habilidad y la experiencia, se puede tomar la agenda, rayar la cancha para jugar un partido que acomoda y no es impuesto, así como avanzar con ideas propias y no prestadas. Demuestra oficio la Ministra Cubillos y abre una forma de hacer frente a la minoría en el Congreso que puede abrir más de alguna puerta o ventana para alcanzar la meta de cumplir con el programa de gobierno. Todo va a depender de la elección correcta de las batallas, la estrategia a seguir y de si el gobierno será capaz de conseguir acorralar a la oposición contra su propia ideología, lejos del sentido común.

La fórmula no es fácil, pero demostró ser muy exitosa.

 

Fuente: El Líbero.