PSU: un problema reiterativo – Voces La Tercera

Cada año miles de jóvenes rinden la Prueba de Selección Universitaria (PSU), que sirve como principal requisito del sistema único de admisión a las universidades.

Junto con las noticias sobre los resultados, los puntajes nacionales y los reportajes sobre algún alumno destacado, llama la atención los reiterados comentarios en contra de este sistema que se repiten cada año en las fechas de postulación a las universidades.

Por supuesto que hay mucho de cierto en que existen problemas importantes que da a conocer la PSU, pero es justo hacer la necesaria distinción entre si dichos problemas son producidos por la misma prueba o simplemente este instrumento da a conocer la existencia de otras dificultades previas de la educación chilena.

Sin duda que se debe mirar el sistema de admisión universitario en su totalidad y cada instrumento no puede ser analizado individualmente de manera exclusiva, sin considerar a los otros. He ahí el principal problema de la PSU.

Si mencionamos algunos de los problemas del propio instrumento, podemos señalar en primer lugar, que la PSU tiene problemas prácticos importantes, como por ejemplo que solo se puede rendir una vez al año y, por ejemplo, si un estudiante se enferma esos días, tiene que esperar un año completo hasta que se abra un nuevo proceso, para rendir la prueba en buenas condiciones.

Un segundo problema del instrumento es que se ha ido transformando paulatinamente en un termómetro de contenidos que poco nos dice sobre las aptitudes de un estudiante para entrar y mantenerse en la educación superior. Por lo mismo, resulta poco predictivo y por tanto resulta un instrumento cuestionable a la hora de asignarle un peso determinado a la hora de seleccionar alumnos para la educación superior.

Un tercer problema que provoca la PSU, pero que afecta al sistema escolar completo, es que los contenidos que el Demre señala que se van a preguntar, condicionan todos los contenidos que son enseñados en los diversos establecimientos educacionales del país. Está atribución no debería corresponderle a esa institución y, sin embargo, fácticamente se produce.

El segundo nivel de problemas son los que la PSU simplemente da a conocer y que no necesariamente provoca. Por ejemplo, la amplia diferencia de resultados entre los estudiantes de los colegios municipales y subvencionados, en contraposición a los colegios particulares, habla de un problema previo importante, relacionado con la dependencia de la calidad de educación a la que se accede según los recursos que se posean. Otro ejemplo sería la diferencia profunda entre los colegios de regiones y los de Santiago, otra manifestación del centralismo chileno.

Esta suma de factores hacen que constantemente nos estemos cuestionando la PSU. Sin embargo, creo que deberíamos ir un paso más allá y cuestionarnos el sistema de admisión universitaria en su conjunto, considerando factores como el monopolio que tiene el Demre sobre la PSU, lo acomodaticio que resultan algunas posiciones del Cruch, la imposibilidad de rendir la prueba más de una vez al año, el peso desmedido que tiene la PSU en relación con otros factores tan o más importantes, etc.

Los problemas de la PSU son importantes y urgentes, pero debemos mirar el problema en su globalidad, para lograr un sistema más justo de admisión a la educación superior. Y más importante todavía, para tener efectivamente una educación escolar de calidad, un objetivo tan añorado y esperado como todavía lejano.

Fuente: Voces La Tercera.