Mi esfuerzo vale – Voces La Tercera

Los diputados Gonzalo Winter y Matías Walker acusaron a la Ministra de Educación de haber utilizado bots para apoyar, vía redes sociales, el Proyecto de ley Admisión Justa. Esto generó, evidentemente, una polémica que pretende desviar la atención del debate de fondo, porque deja de lado la verdadera discusión sobre las correcciones que el Gobierno ha propuesto para el sistema de admisión escolar.

La oposición busca, de alguna manera, ocultar el gran error del gobierno de Bachelet: legislar negándose a escuchar a miles de familias sobre el sistema de acceso a los colegios de sus hijos.

En apoyo al proyecto Admisión Justa, creamos la plataforma “Mi Esfuerzo Vale”, que representa a más de 30 agrupaciones -entre estudiantiles, de padres y apoderados, de centros de estudios y políticas-, con el fin alentar un debate muy necesario y sentido por tantas familias que, legítimamente, comparten una visión distinta en este tema.

Con prescindencia de los conflictos comunicacionales, hay algo que no debe pasar desapercibido: el problema real que ha generado a el sistema actual de admisión a muchas familias que ven frustrada la posibilidad de elegir la educación que quieren para sus hijos. El actual sistema de selección tiene una dificultad esencial: no considerar factores que son esenciales, pero inmateriales, que las familias sí valoran a la hora de elegir la educación para sus hijos.

¿Cómo hace un algoritmo para considerar que los padres tienen confianza en algún funcionario u otro apoderado del colegio para querer asistir a dicho establecimiento? ¿O cuando le parece que la disciplina se cuida mejor en un establecimiento que en el colegio de al lado, o que el colegio queda cerca de la casa de la abuela, que cuida a su hijo? Y así podríamos seguir con un amplio etcétera que los padres conocen mejor, sin duda, que un sistema impersonal. Como dichas circunstancias y consideraciones son innumerables, esa es en parte la razón por la que este sistema ha tenido un duro fracaso, dejando a miles de estudiantes sin la primera opción a la que postularon.

Lo que no ha entendido la oposición, es que la reforma que promovieron presenta estos problemas que son graves, especialmente por la injusticia que hay en ella. Cuando no se considera, por ejemplo, el mérito y el esfuerzo como un valor relevante a la hora de seleccionar, y esta decisión es por ley, se le está diciendo a miles de familias y a sus hijos que su dedicación es irrelevante, porque no tendrá ninguna implicancia concreta. No hay que olvidar el efecto educador de las leyes.

Por último, el esfuerzo que haga la sociedad civil en apoyo de la iniciativa admisión justa, no es menor. Principalmente porque podría permitir dejar de considerar el problema como uno de porcentajes, para verlo como un problema de pérdida de proyectos de vida para miles de familias y sus hijos. Debemos retomar la discusión educacional con apertura de miras y escuchando a los padres, confiando en sus decisiones, más que en las de los legisladores que mayoritariamente no participan ni de lejos en el sistema educacional público.

Es necesario que la educación vuelva a estar en el primer lugar de la agenda, pensando sobre todo en la calidad de la enseñanza que reciben nuestros niños, para que puedan desarrollar al máximo sus potencialidades. Un sistema que respete la justicia y la libertad es la mejor garantía para marchar por el camino adecuado.