Una larga agonía – Voces La Tercera

Asediada por el desastre de la negociación de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, y tras más de un año crítico, finalmente la Primer Ministro británica Theresa May anunció que abandonará su posición como líder del Partido Conservador y una vez elegido un nuevo líder, dejará Downing StreetNº 10.

De esta manera termina el mandato de la segunda mujer en llegar al cargo de Primer Ministro del Reino Unido, tras la histórica victoria de Margaret Thatcher a fines de la década de 1970.  Desde la perspectiva del legado político, el resultado es categórico.

La permanencia de May a cargo del destino de Reino Unido se ubica dentro de las 6 más breves desde 1900. Durante su mandato registró 2 de las derrotas más estrepitosas en la Cámara de los Comunes desde 1918, incluyendo el record de perder una moción por el más amplio margen de votos en contra. Su gobierno es el que registra más cambios de ministros y subsecretarios en términos absolutos, llegando a realizar más ajustes que Margaret Thatcher y Toni Blair, quienes gobernaron más de 10 años ininterrumpidamente.

Su tiempo a cargo del Partido Conservador ha quedado marcado por las derrotas electorales. En 2017 convocó una elección general de la que el partido salió debilitado, perdiendo escaños y la mayoría absoluta que tenía en los Comunes. En 2018 los tories tuvieron un pésimo desempeño en las elecciones locales. Y este 2019 el Partido Conservador sufrió una aplastante derrota en las Elecciones al Parlamento Europeo, al caer bajo el 10% de las preferencias y quedar como el quinto partido más votado en Reino Unido. Este último es el peor resultado electoral en los 185 años de historia del partido.

El problema de fondo parece haber sido el Brexit, específicamente la incapacidad de conciliar las aspiraciones de la mayoría de los votantes conservadores -y en consecuencia de los parlamentarios conservadores- con lo que ha sido un complejo escenario de salida. En dicho referéndum May votó por permanecer y desde aquí comenzaron los problemas de su mandato. La decisión de renunciar a la dirección del partido y del país está en estrecha relación con el distanciamiento entre la base electoral y su manejo y propuestas para dejar la Unión Europea. Las bases conservadoras fueron incrementando su desafección por el gobierno de Theresa May. Si la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo fueron el indicativo que su figura y su gobierno dañaban las opciones de los conservadores, los resultados lo confirmaron. Para millones de electores votar por los conservadores era apoyar al gobierno de May, algo a lo que no estaban dispuestos.

Muchos se apresuraron a compararla con Margaret Thatcher, pero en dichos juicios se omitieron aspectos demasiado relevantes. Uno de ellos, si es que no es principal, es que Thatcher llegó a ser primer ministro tras ganar una elección general, mientras que May lo hizo por ganar el liderazgo del Partido Conservador. Pero desde la perspectiva de las ideas las diferencias son verdaderamente irreconciliables, toda vez que May es parte de una facción minoritaria y en extinción al interior del Partido Conservador, más bien “centrista” mientras la Dama de Hierro perteneció al ala “derecha”, que tras su gobierno se convirtió en una de las corrientes mayoritarias en el mundo de los tories. 

Hay una gran lección para estos agitados y convulsionados tiempos que viven las democracias por estos días, específicamente para los partidos y/o coaliciones de centroderecha que lideran gobiernos: un conglomerado de derecha funciona mejor con líderes de derecha. Esto puede concluirse a partir de las elecciones británicas al Parlamento Europeo, así como también del reciente resultado de las elecciones generales en Australia. En este país, un líder “conservador” llevó a la victoria a la coalición conservadora, arrebatando escaños a la oposición de izquierda con un discurso centrado en oportunidades económicas y seguridad ciudadana, dos de las políticas públicas con que más se identifica la derecha política en el mundo. Existen otros casos como estos en las democracias occidentales, y que bien vale la pena revisar.

En momentos de incertidumbre y nuevas amenazas, los ciudadanos que tradicionalmente votan por la centroderecha buscan certezas y claridad. Hay un cierto rechazo a la ambigüedad y el entreguismo, que no representan el sentir de la mayoría silenciosa. La política aparece muchas veces envuelta en la corrección política y eso perjudica algunas opciones de derecha. Esto fue precisamente lo que terminó por sepultar al gobierno de May, dejando una verdadera revuelta en el Partido Conservador y abriendo una carrera como pocas veces por el liderazgo. ¿Por qué? Porque se ha tocado la fibra más sensible del conglomerado, que dice relación con las ideas y con la visión de sociedad. 

 

Fuente: Voces La Tercera.