¿De quién es la culpa de la crisis fiscal en Chile?

Desde 2007 en adelante, comenzaron a generarse presiones de mayor gasto sin contar necesariamente con los ingresos correspondientes. Esto se debe principalmente a la noción de que el Estado debía garantizar cada vez más “derechos sociales”, sin poner el mismo énfasis en si existía la capacidad para financiar esos gastos de manera responsable y sostenible en el tiempo.En los próximos gráficos se intentará mostrar qué ocurrió en la práctica y qué es necesario hacer para retomar el rumbo de la responsabilidad fiscal. Porque, al final, intentar ayudar a las personas sin tomar en cuenta los efectos de un mal manejo de las finanzas públicas puede terminar siendo más perjudicial que beneficioso para las mismas personas que se busca ayudar.


Gasto efectivo vs Ingreso efectivo (%PIB)

El gráfico de gasto efectivo versus ingreso efectivo muestra de manera directa uno de los principales problemas fiscales de Chile durante los últimos años. Desde 2013, con la excepción de 2022, el Estado ha gastado sistemáticamente más de lo que efectivamente recibe. Una parte importante de este aumento del gasto ha buscado financiar mayores beneficios y prestaciones sociales, pero cuando estos compromisos crecen por encima de los ingresos disponibles dejan de ser sostenibles en el tiempo.

El problema no está en buscar mejorar las condiciones de vida de las personas, sino en comprometer beneficios que el Estado no tiene la capacidad permanente de financiar. Cuando esto ocurre de manera sostenida, la diferencia debe cubrirse utilizando ahorros o aumentando la deuda, trasladando finalmente el costo hacia el futuro.

Gasto efectivo vs Ingreso efectivo (%PIB)

Fuente: Dirección de Presupuesto (DIPRES)


Balance Estructural

El balance estructural busca medir la situación fiscal descontando factores transitorios que el gobierno no controla directamente, como las variaciones del ciclo económico y del precio del cobre. Por esto, es uno de los mejores indicadores para evaluar la responsabilidad fiscal de cada período. Un déficit estructural persistente significa que el problema no se explica solamente por una crisis o por menores ingresos temporales, sino que existe un desequilibrio entre los ingresos estructurales del Estado y el nivel de gasto que se ha comprometido. Mantener este déficit durante varios años termina generando mayor deuda y reduciendo los márgenes fiscales disponibles para el futuro.

Balance Estructural (2001–2025)

Fuente: Dirección de Presupuesto (DIPRES)


Incumplimientos de la Meta Fiscal

El cumplimiento de las metas fiscales es fundamental para mantener la credibilidad de la política fiscal chilena. Estas metas no son simplemente números fijados por el gobierno, sino compromisos que permiten mostrar que el crecimiento del gasto y de la deuda se mantiene dentro de una trayectoria sostenible. Cuando los gobiernos incumplen reiteradamente sus propias metas, se deteriora la confianza en la regla fiscal y en la capacidad del Estado para ordenar sus finanzas.

Esto también es importante para la imagen de Chile frente a inversionistas y clasificadoras de riesgo. Mantener cuentas fiscales ordenadas y cumplir los compromisos anunciados contribuye a que Chile sea percibido como un país serio, predecible y confiable. Un deterioro persistente de las finanzas públicas puede traducirse en mayores costos de financiamiento y perjudicar las condiciones para la inversión, el crecimiento económico y, finalmente, la creación de empleo.

El gráfico que se muestra considera específicamente los incumplimientos de las metas fiscales en años sin crisis o eventos extraordinarios, con el objetivo de evaluar el cumplimiento fiscal en períodos relativamente normales. Por esta razón, se excluyen los años afectados por situaciones excepcionales: 2008 y 2009 por la crisis financiera subprime, 2010 por el terremoto y 2020 y 2021 por la pandemia de Covid-19. De esta manera, los desvíos observados no pueden atribuirse directamente a la necesidad de responder fiscalmente a estas grandes emergencias.En febrero de 2025, el Consejo Fiscal Autónomo calificó el desvío fiscal de ese año como de “magnitud extraordinaria para un año sin crisis” y advirtió que el incumplimiento enviaba una señal desfavorable sobre el compromiso o la capacidad del gobierno para cumplir sus metas fiscales. El CFA también ha señalado la necesidad de generar superávits estructurales que permitan reconstruir los ahorros fiscales, especialmente el FEES, y estar mejor preparados para enfrentar futuras crisis.

Incumplimientos de la Meta Fiscal
Incumplimientos de la meta en años sin crisis o eventos extraordinarios
(2001–2025)

Fuente: Dirección de Presupuesto (DIPRES)
El cálculo utilizado es Balance Estructural – Meta Fiscal (Proyecciones de los IFP del tercer trimestre)
Se eliminaron los años 2008-2009 por la crisis subprime, 2010 por el terremoto y 2020-2021 por la pandemia


Deuda Bruta

La deuda bruta del Gobierno Central muestra uno de los cambios más importantes de las finanzas públicas chilenas durante las últimas décadas. En 2007 la deuda representaba cerca del 4% del PIB, mientras que en 2025 supera el 40%. Si bien parte de este aumento se explica por situaciones excepcionales, como la crisis financiera de 2008-2009 y la pandemia, la tendencia al alza ha sido persistente y comenzó mucho antes de esta última. Esto refleja que durante varios años el Estado ha gastado más de lo que recibe, financiando parte de esa diferencia mediante mayor endeudamiento. El resultado es que Chile cuenta hoy con un margen fiscal considerablemente menor para enfrentar futuras crisis.

Deuda Bruta (%PIB) (2007–2026)

Fuente: Consejo Fiscal Autónomo


Fondos Soberanos (FEES)

El gráfico corresponde al Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES). Es importante señalar que Chile cuenta también con otros fondos soberanos, como el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP), además de haber contado con el Fondo para la Educación (FpE). Sin embargo, el FEES es especialmente importante para la responsabilidad fiscal, ya que permite acumular recursos en períodos normales para poder enfrentar futuras crisis sin tener que recurrir exclusivamente a mayor deuda.

Es perfectamente defendible que estos recursos hayan sido utilizados para enfrentar situaciones excepcionales, como la crisis subprime o la pandemia, ya que el fondo existe justamente para poder responder ante este tipo de situaciones. Sin embargo, durante el gobierno de Gabriel Boric también se utilizaron recursos del FEES en períodos en que no existía una crisis económica comparable. Durante 2024, por ejemplo, se retiraron más de US$2.400 millones del FEES pese a no existir una crisis económica. El propio Consejo Fiscal Autónomo cuestionó nuevos retiros del fondo “sin crisis de por medio” y ha insistido en la necesidad de reconstruir estos ahorros para enfrentar futuras crisis. Esto es especialmente relevante considerando que son precisamente los períodos de normalidad económica los que deberían permitir recuperar estos fondos y prepararse para futuras situaciones excepcionales.

Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES)
(Miles de Millones de dólares)
1965–1975

Fuente: Ministerio de Hacienda


Activos Netos

Los activos netos permiten observar la situación financiera del Estado considerando tanto sus activos como sus obligaciones. En 2007 Chile tenía activos netos equivalentes al 7,6% del PIB, mientras que en 2025 la cifra llegó a -37,6%. Esto muestra un cambio importante en la posición fiscal del país: Chile pasó de tener más activos financieros que deuda a mantener una posición neta fuertemente negativa, reduciendo considerablemente el margen disponible para enfrentar futuras crisis.

Además, cuando el Estado tenía una posición acreedora neta podía obtener ingresos financieros por los recursos que mantenía invertidos; hoy, en cambio, el creciente nivel de deuda implica destinar cada vez más recursos al pago de intereses. En otras palabras, se pasó de una situación en que los activos ayudaban a generar ingresos a otra en que la deuda genera una carga creciente para el presupuesto.

Activos Netos (1940–1973)

Fuente: Dirección de Presupuesto (DIPRES)


Gasto por intereses (%PIB)

El gasto por intereses muestra uno de los costos más concretos del aumento de la deuda pública. Actualmente, Chile destina más de US$4.000 millones al año solamente al pago de intereses, recursos que por lo tanto no pueden utilizarse para financiar otras prioridades.

Para dimensionar su magnitud, el Estado gasta anualmente en intereses más de lo que habría costado utilizar el MEPCO para evitar las alzas de los precios de las bencinas. Este es uno de los principales costos de perder espacio fiscal: mientras mayor es la deuda, una parte creciente del presupuesto debe destinarse simplemente a pagar por el endeudamiento acumulado.

Gasto por intereses (%PIB)
2007-2025

Fuente: Dirección de Presupuesto (DIPRES)


Los datos muestran que el deterioro fiscal de Chile no se produjo de un año para otro ni puede atribuirse únicamente a situaciones excepcionales como la crisis financiera o la pandemia. Durante los últimos años se fueron acumulando compromisos de gasto que crecieron por encima de los ingresos disponibles, generando déficits persistentes, mayor deuda, una caída de los activos netos y un aumento importante del gasto en intereses.

Gran parte de este aumento del gasto estuvo asociado a la intención de ampliar beneficios y derechos sociales. Sin embargo, garantizar nuevos beneficios sin asegurar primero los ingresos permanentes necesarios para financiarlos termina generando un problema que se acumula en el tiempo. La responsabilidad fiscal no significa dejar de ayudar a las personas, sino asegurar que los compromisos que asume el Estado puedan mantenerse y financiarse responsablemente en el futuro.

Retomar el rumbo fiscal requiere volver a poner el crecimiento económico y la disponibilidad de ingresos permanentes como límites reales al crecimiento del gasto, cumplir las metas fiscales, estabilizar la deuda y reconstruir los ahorros del Estado. De lo contrario, intentar entregar beneficios que el país no tiene capacidad de financiar puede terminar perjudicando precisamente a quienes se buscaba ayudar, a través de mayores costos financieros, menor capacidad para enfrentar futuras crisis y menos recursos disponibles para las prioridades sociales del futuro.