Primarias demócratas en EE.UU. – El Líbero

La democracia norteamericana tiene admiradores y críticos, pero sus procesos políticos y electorales siempre resultan apasionantes y logran concitar interés universal.

Por otra parte, tiene una gran capacidad de reinventarse, con un sistema electoral distinto al de la mayoría de los países, con la presencia de dos partidos de larga tradición pero que permiten la entrada a competir a figuras que no son de la estructura demócrata o republicana.

Es también, como sabemos, una democracia de trayectoria de más de dos siglos, aunque evolutiva: así fueron adquiriendo progresivamente derechos civiles y políticos las mujeres y los negros, de tal manera que a comienzos del siglo XXI puede gobernar un afroamericano como Barack Obama y distintas mujeres pueden disputar de igual a igual la Presidencia de la República. El 2016 Hillary Clinton postuló a la Casa Blanca, siendo derrotada por Donald Trump, y hoy existen dos candidatas competitivas que podrían enfrentar al actual gobernante norteamericano.

En este momento recién está comenzando el proceso de primarias del Partido Demócrata, cuya finalidad es elegir al candidato que enfrentará a Trump en las elecciones del 3 de noviembre. El objetivo común es buscar a la persona que no sólo represente de buena manera el programa de los demócratas, sino que, principalmente, logre sacar a Trump de la Casa Blanca. De hecho, si se miran con atención los discursos de los distintos postulantes, hay un elemento en común en ellos: las continuas referencias al presidente Trump y los llamados repetidos a terminar con su administración, a cambiar el destino de los Estados Unidos y a superar el peligro que representa su gobierno a juicio de sus detractores.

Hoy las primarias demócratas siguen siendo unas elecciones abiertas y de resultado incierto.

La fórmula de elección del candidato demócrata es a través de elecciones primarias, que eligen delegados para participar en una gran convención donde se decidirá el contrincante de Trump. En total serán 3.979 delegados que se reunirán entre el 13 y el 16 de julio próximo en Milwaukee, Wisconsin, para elegir al candidato a Presidente y Vicepresidente de los demócratas (si ninguno obtiene mayoría en la primera votación habrá una segunda votación, en la cual también sufragan los llamados superdelegados).

Cuando comenzó la campaña, el favorito era Joe Biden, vicepresidente de Barack Obama y figura de renombre internacional y larga trayectoria. Las distintas encuestas lo ubicaban primero en la competencia a nivel nacional, lo que le permitía prepararse con confianza para la carrera presidencial. Sin embargo, las dos primeras mediciones reales de fuerzas han sido un verdadero balde de agua fría para Biden: en Iowa y en New Hampshire quedó muy lejos del primer lugar, con resultados pobres y una conducción errática. Hoy muchos dudan de que siga conservando reales posibilidades, pero todavía es muy pronto para saberlo.

Como contrapartida, hay dos candidatos que se han levantado con el mayor apoyo. Uno era muy previsible: Bernie Sanders, líder de la izquierda demócrata, quien ya se enfrentó a Hillary Clinton cuatro años atrás y que ha desplegado un discurso muy duro y permanente en contra del establishment -especialmente contra Wall Street y los grandes empresarios-, y que tiene un apoyo muy decidido entre los jóvenes. El otro, en cambio, es Pete Buttigieg, hasta hace poco un desconocido ex alcalde de South Bend (Indiana), que obtuvo la mayoría en Iowa y el segundo lugar en NH, y que rápidamente ha subido en las encuestas.

Debajo de ellos se han ubicado dos mujeres: Elizabeth Warren y Amy Klobushar, quienes no han obtenido la mayoría, pero han superado a Biden y siguen en carrera. Particularmente destacada fue la participación de Klobushar en NH, mientras Warren ha tenido un desempeño bajo lo esperado, si bien ha logrado instalar algunos temas, y es la que tiene el programa más amplio, agresivo y detallado sobre el cambio climático (MIT Technology Review, 14 de febrero de 2020). Sin embargo, Warren deberá hacer cambios en su campaña y ya se está moviendo a marcar mayores contrastes con sus competidores, como ha señalado POLITICO (13 de febrero de 2020).

El próximo martes 3 de marzo tendrá lugar el famoso “Súper Martes”, donde se juega un tercio de los delegados -un total de 1.357 personas- a la Convención Demócrata que elegirá el candidato presidencial del partido.

A todos ellos habría que sumar al multimillonario Mike Bloomberg, quien no participó en las mencionadas primarias, pero que está haciendo una costosa campaña destinada a los decisivos comicios de marzo. Las encuestas de febrero lo sitúan habitualmente entre el 9 y el 15% de respaldo, todavía lejos de Sanders, pero cada vez más cerca de Biden, Warren y Buttigieg. El ex alcalde de Nueva York es el único que financia su postulación sin donaciones, sino que solo con fondos propios.

Que haya tantos candidatos en competencia se debe precisamente a qué ninguno ha logrado mostrar una diferencia muy grande con las alternativas y, por otro lado, a que en los distintos sectores del Partido Demócrata hay más de una alternativa en disputa. En el ala izquierda o “progresistas” compiten Sanders y Warren, mientras entre los “moderados” se dividen los votos Biden, Buttigieg y Klobushar. Mientras no se despegue alguno, la fragmentación se mantendrá y con seguridad provocará ataques dentro de los respectivos sectores, como mostró la ofensiva propaganda de Biden contra Buttigieg en NH.

Los próximos hitos -todavía pequeños pero importantes- de darán en Nevada (territorio donde el 24% del padrón electoral son hispanos) y South Carolina (con un tercio de población negra). Esta mayor diversidad hace suponer a Biden -quien se considera el heredero de Obama y alude constantemente a él- que podría obtener una victoria en una representación del país real. Hoy las primarias demócratas siguen siendo unas elecciones abiertas y de resultado incierto.

Sin embargo, un momento clave se vivirá el próximo martes 3 de marzo. En efecto, ese día tendrá lugar el famoso “Súper martes”, donde se juega un tercio de los delegados -un total de 1.357 personas- a la Convención Demócrata que elegirá el candidato presidencial del partido. Por lo mismo, conviene estar atentos, especialmente para ver cómo se decantan los apoyos entre moderados y progresistas, para competir con un Donald Trump que hoy se mueve en su zona de confort, tras el discurso del estado de la Unión y del fracaso del impeachment en su contra.