Minerales críticos en la segunda guerra fría

29.10.2026

Publicado por Ex-Ante

En los últimos años, se ha vuelto habitual el concepto de “minerales críticos”. Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y la intensificación del conflicto geopolítico con China, los minerales críticos han pasado a la primera línea de los esfuerzos en política exterior estadounidense, mientras China hace sentir su posición de predominio en la cadena de suministro cada vez que puede. Este es uno de los escenarios de enfrentamiento de la Segunda Guerra Fría.

¿Qué es un mineral crítico? Para ilustrar el punto, recurramos a cómo las dos superpotencias han abordado el tema. Estados Unidos definió los minerales críticos como aquellos que son esenciales para su seguridad económica o nacional; tienen una cadena de suministro vulnerable a interrupciones; y cumplen una función esencial en la fabricación de un producto, cuya ausencia tendría consecuencias significativas para la seguridad económica o nacional de los Estados Unidos (Ley de Energía 2020).

Por su parte China no emplea directamente el concepto de minerales críticos, sino que utiliza el de minerales estratégicos. Este concepto difiere de las listas occidentales de minerales críticos en cuanto a su alcance, propósito y  lógica de calificación como tal.

En China, los minerales estratégicos se consideran esenciales para la seguridad económica, la seguridad en materia de defensa y el desarrollo de las industrias de alta tecnología, y se seleccionan ya sea por la vulnerabilidad de su suministro o por la ventaja de China en el mercado. A esto se suma que la calificación que cada país hace de un recurso minero como mineral crítico (estratégico) o no es libre y puede variar.

En esta Segunda Guerra Fría en que nos encontramos, la carrera por los minerales críticos puede tener impactos impensados en un país como Chile: potencia minera que tiene reservas de cobre, litio y tierras raras.

La minería, principal actividad económica nacional, comienza a configurarse también como una cuestión de carácter estratégico y político, trascendiendo el plano meramente económico. En este conflicto geopolítico se puede entender tanto la política de las empresas chinas de adquirir activos de litio en países como Canadá, Australia  y Chile.

Asimismo es posible entender la política de la administración Trump de suscribir acuerdos bilaterales sobre tierras raras con países como Australia y Japón, así como la suscripción con Chile de la Declaración Conjunta para el Establecimiento de Consultas sobre Minerales Críticos y Tierras Raras. China domina la cadena de suministro y el procesamiento del litio.Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Australia y Chile aportaron en conjunto alrededor del 51% de la producción minera mundial de litio en 2025, mientras que China concentra en torno al 21% de la producción.

China ha ido aumentando su participación en la producción del litio, pasando del tercer lugar mundial al segundo, desplazando a Chile. Asimismo, China es responsable de cerca del 69% de la producción de tierras raras a nivel mundial (magnéticas y pesadas).

Otro aspecto que debe considerarse es la capacidad de procesar los minerales críticos. No basta con disponer de reservas ni tener capacidad de extracción: resulta central procesar estos minerales para fines tecnológicos específicos.

Esto es, quizás, lo que mejor permite entender la relación entre minerales críticos y la Segunda Guerra Fría entre Estados Unidos y China. Por ejemplo, en el caso del litio, según el informe 2025 de la Agencia Internacional de Energía (AIE), China controla el 70% del refinado mundial y el 95% del procesamiento de litio de roca dura. En tierras raras, China concentra en torno al 85% de la capacidad mundial de refinado.

Chile debe entender que, en este escenario, lo que importa para las superpotencias es asegurar el acceso a las reservas de minerales críticos, sin los cuales el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) no sería posible. Esto puede presentar un inconveniente mayor para nuestro país. Asegurar reservas de minerales críticos no necesariamente se traduce en explotación de los mismos en el corto y mediano plazo.

Por el contrario, puede  significar que se busca contar con un derecho proyectable en el tiempo, oponible a terceros incluido el Estado, sin que exista apremio por comenzar a explotar los yacimientos.

Chile necesita que su riqueza minera sea explotada, para transformarla en capital humano y proyectar sus beneficios en el tiempo. Un país en vías de desarrollo como el nuestro no puede darse el lujo de contar con importantes reservas de minerales críticos y no explotarlas.

El punto a considerar es que los principales “inversionistas” en minerales críticos tienen agendas propias y métodos distintos para mejorar el acceso a los minerales críticos: China, mediante control de activos a través de sus empresas; Estados Unidos mediante la suscripción de acuerdos bilaterales a nivel de gobiernos. Se trata de un comportamiento esperable en una guerra fría.

Álvaro Iriarte

Abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Master en Artes Liberales de la Universidad de Chicago. Miembro del Consejo Asesor del Master de Artes Liberales de la Universidad de Chicago (2024).

Director de Contenidos del Instituto Res Publica. Académico Facultad de Derecho de la Universidad San Sebastián.