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José Francisco Lagos: Señor Piñera está avisado: ¿ventana o pasillo?

Lo que contribuye a romper esa relación son esas amenazas callejeras que, completamente vacías de contenido, buscan meramente generar un impacto comunicacional.

En el marco de la elección presidencial del 2021, en uno de los debates entre los candidatos que competían para llegar a La Moneda, el entonces diputado Gabriel Boric le advirtió al Presidente Sebastián Piñera que “está avisado” respecto a que se le iba a perseguir penalmente por las graves violaciones de los DD.HH. bajo su mandato.

Esto, sin lugar a duda se trataba de una provocación y un emplazamiento, no solamente al entonces Presidente, sino que también a los otros candidatos presidenciales, Sebastián Sichel y José Antonio Kast. Así lo dijo el propio Boric durante el debate.

Por eso, llamó la atención de algunos la invitación que le hiciera el Presidente Boric al ex Presidente Piñera para acompañarlo en el avión presidencial al cambio de mando en Paraguay, después de enterarse que el ex Mandatario había sido invitado en su calidad de presidente del grupo Libertad y Democracia.

Usualmente, este tipo de cosas no debiera sorprender a nadie, especialmente en una tradición como la chilena donde existe cordialidad entre quienes han ocupado la presidencia de la República. Gestos como que el Presidente saliente llame al Presidente electo una vez que se conocen los resultados, o que la banda presidencial se la entregue quien sale a quien va a asumir, son gestos que constituyen una excepción latinoamericana, pero que daban cuenta de un ambiente de amistad cívica dentro de nuestro país.

Sin embargo, en gran parte por culpa del 18 de octubre, esto se rompió de alguna manera, o al menos, se abrió una grieta. Especialmente con la oposición acusando de violaciones a los DD.HH. directamente al Presidente, o no respetando las atribuciones exclusivas del Jefe de Estado en materia legislativa, o señalando que se había instalado un proceso constituyente de facto en la calle, independientemente de la voluntad del gobierno.

El entonces diputado Boric, no solamente contribuyó a ese ambiente contrario a la amistad cívica, sino que muchas veces lo protagonizó, como en el caso que comentamos más arriba: amenazando al Presidente de la República de acudir a organismos internacionales en pleno debate presidencial.

Finalmente, nada de eso pasó.

En este caso, el problema de fondo no es la invitación de La Moneda al ex Presidente para asistir a un cambio de mando de un gobierno amigo, eso está en línea de la tradición republicana chilena. Lo que contribuye a romper esa relación son esas amenazas callejeras que, completamente vacías de contenido, buscan meramente generar un impacto comunicacional. Ese impacto quizás puede tener beneficios en el corto plazo, pero como vimos, terminan pasándole la cuenta a quien las emite.


José Francisco Lagos. Director Ejecutivo del Instituto Res Publica